Leyendo el cómic, uno tiene la impresión de que parece una versión animalizada de Dexter, sólo que en esta serie de tv (y libros), el protagonista-asesino intentaba dar una validación moral a la elección de sus víctimas, al estilo del Morbius marvelita. Aquí no la hay: el único problema de Sam es que alguien se mete en su parque de juegos y eso puede perjudicarla. Ignoro si el autor pensaba que estaba haciendo algo sumamente original, puesto que no es el caso, y, por lo demás, el cómic se lee por su capacidad de intentar epatar al lector y de darle una historia con la casquería justa para estas historias, que devanea entre el thriller y el gore. Me vais a perdonar, pero yo no puedo entrar en estas historias amorales. No es porque triunfe el mal: hay muchas historias de terror donde no hay un final feliz y está bien. Es más ese regodearse en el caos y la amoralidad pura, simple, gratuita, lo que me produce rechazo. Siempre me recuerdan a una historia breve que estaba incluida en el primer Batman: Blanco y Negro, creo que era de Brian Bolland, en la que un tipo anónimo nos cuenta cómo tiene todo preparado para pegarle un tiro a Batman cuando éste se despiste y cómo luego seguirá con su vida como si tal cosa. Hay que reconocerle el talento, eso sí, a Horvath, para ser tan multidisciplinar, porque como ilustrador y narrador lo hace bien. A mí, no obstante, no me ha conseguido como lector.
28 agosto 2025
'Bajo los árboles, donde nadie te ve', de Patrick Horvath (Astiberri)
27 agosto 2025
'Días sin escuela', de Elena Uriel y Sento (Astiberri)
25 agosto 2025
'Paul en casa', de Michel Rabagliati (Astiberri)
En esta nueva entrega encontramos a un Paul más cercano al presente -y consecuentemente al Rabagliati original-, ya en la cincuentena, ubicado inmediatamente en el momento de la promoción del album Paul en los scouts. Paul está divorciado, a su madre le diagnostican una enfermedad terminal... y en ésas está. Sin perder un ápice de la habilidad narrativa que le caracteriza (la exquisita planificación de página, el metafórico árbol que abre cada capítulo de la historia), Rabagliati hace un giro en esta obra que me hace pensar en Peter Bagge. Su dibujo, siempre con ese estilo deudor de los cartoon de los años 50, algo emparentado con el de Seth, parece que se ha afilado (¿desquiciado?) con el tiempo, o quizá para este álbum, y el tratamiento de uno mismo, aunque no es tan despiadado como en el caso las obras del autor de Odio, se hace tragicómico en las miserias y las pequeñas alegrías de la vida.
La soledad, el sentido de la vida, la certeza de la finitud, el anquilosamiento de nuestro cerebro según nos vamos haciendo viejos... son algunos de los temas que Rabagliati inevitablemente toca en esta entrega. Porque, en esta ocasión, o al menos ésta es mi impresión respecto a las entregas anteriores, aquí la introspección parece cobrar importancia frente al mero desfile de recuerdos que habían sido los cómics anteriores (al fin y al cabo, éste es el cómic más cercano al presente que ha publicado, es lógico que tenga un carácter más intimista).
En definitiva, si las anteriores historias de Paul consistían en una evocación, más o menos ficcionalizada, de un recuerdo, aquí, pienso, el tema del retrato psicológico toma mayor relevancia y pone sobre la mesa una serie de cuestiones existenciales, no exentas de humor (y cierta esperanza). Cabe decir que, además, la cercanía personal de los hechos que cuenta Rabagliati con mi propia experiencia hacen que valore todavía más este Paul en casa. Si me preguntáis, en este momento de la vida diría que éste es mi volumen preferido de todos lo que han aparecido hasta ahora.
20 agosto 2025
'Por si desaparezco', de Mirion Malle (La Cúpula)
A medida que avance la historia sabremos un poco de dónde viene esa profunda desazón que le impide sentirse viva, pero creo que el origen, aún siendo importante, no lo es tanto como mostrar esa oscura sima en la que alguien con una depresión está. La depresión es una enfermedad que muchas veces se confunde con la apatía o la infelicidad transitoria, y las soluciones fáciles siempre están ahí: "sal a respirar al bosque", "queda con tus amigas", "ponte contenta, ¿por qué no estás contenta si lo tienes todo?", etc. Aquí, Mirion Malle, con un trazo sencillo, muy contemporáneo, pone sobre la mesa todos estos temas, de una manera muy verosímil. No hay soluciones fáciles, y de la misma manera, el cómic no tiene una resolución fácil tampoco -pese a que da visos de esperanza. Creo que toda persona que haya pasado por una depresión reconocerá enseguida el malestar de Clara: el ser incapaz de sentir nada, el querer estar con alguien y solo al mismo tiempo, y, en general, la completa incapacidad de tener pensamientos claros o poder enfocar la mente en algo constructivo. Por si desaparezco es un cómic duro, espero que exorcizante para la autora, pero necesario de compartir para normalizar este mal que tan extendido está en nuestra sociedad, si quiera para tener un poco más de empatía con quienes lo padecen.
18 agosto 2025
'El club de los dibujantes', de Raina Telgemeier y Scott McCloud (Maeva Young)
¿Y qué ocurre si una autora de éxito reconocido se alía con uno de los divulgadores y más talentosos artistas de cómic? Que juntos firman El club de los dibujantes, una deliciosa novela gráfica que, además, sirve para adentrarnos en las particularidades de este tan amado por nosotros noveno arte.
El club de los dibujantes es, como reconocen los propios autores en las páginas finales, una versión de la obra maestra de Scott McCloud Entender el cómic, pero especialmente pensado para lectores jóvenes. En esa obra, McCloud disecciona los elementos del lenguaje del cómic para que tanto lectores como autores podamos hacer uso de ellos y comprenderlos mejor. Porque lo mejor del cómic es que no es literatura, ni tampoco es simplemente ilustración. El cómic es la mejor prueba de que a veces el todo es más que la suma de sus partes. De la unión de estos dos medios (palabra e imagen) nace uno nuevo, con su propia gramática y sus propias convenciones. McCloud nos mostraba en su obra esos entresijos. Aquí, en El club de los dibujantes, insertados en una historia amable de un grupo de chicos y chicas entusiastas del cómic, se encuentran esos mismos entresijos, contados de una forma sencilla, y me atrevería a decir que subrepticia. Porque apenas te dan cuenta de que Telgemeier y McCloud te están dando un tutorial, una serie de consejos para crear tus propios cómics, y eso incluye planificación de páginas, tipos de planos, materiales, ¡incluso la manera de doblar las hojas de un folio para conseguir tu propio primer minicómic! Todo, sin perder la sensibilidad de Telgemeier por las historias conmovedoras y la inclusión.
¿Cómo se han distribuido el trabajo estos dos autores? Raina se encarga del dibujo de la mayor parte de la obra, en su estilo habitual, y Scott de los ejemplos de cómics que aparecen. En cuanto al guion, no se explicita quién ha hecho qué, así que me figuro que está hecho un poco al alimón. La mayor virtud del cómic, insisto, es que de una forma muy amena y casi sin darse uno cuenta, los rudimentos de cómo hacer un cómic son explicados.
La sección final "Entre bastidores" resulta también muy interesante: con algunas preguntas a los autores, glosario, lista de recursos, proceso de cómo se hizo el cómic... Páginas de apoyo para quien quiera consultar algunos detalles más técnicos.
Concluyendo: El club de los dibujantes me parece un cómic estupendo para dárselo si tenéis a alguien joven que sienta el mínimo interés por dibujar o crear cómics. Incluso yo mismo, que ya peino canas, no he podido dejar de sentirme entusiasmado cuando lo he leído, y me han dado ganas de volver a crear cómics como, snif snif, hacía hace años. Recomendadísimo.
14 agosto 2025
‘Marvel Gold: Lobezno 1: Noches de Madripur’, de VVAA (Panini)
Siguiendo mis lecturas "libres" de este verano, después de darme el gusto con los Spiderman 2099 reseñados anteriormente, me he puesto con los Marvel Gold de Lobezno. Recientemente compré el 2, pero para ponerme a tono preferí releer el primer volumen antes de empezar con el segundo, así que aquí van cuatro pensamientos al hilo de ese tomo.
Lobezno
es uno de los héroes salidos de la factoría Marvel que más predicamento
ha tenido en las últimas décadas. Su aparición en las páginas de Hulk
en los años 70 pasó algo desapercibida, pero su adhesión a la
Patrulla-X, en su relanzamiento con los guiones del mítico Chris
Claremont, hicieron de él uno de los mutantes más carismáticos de la
editorial. Era cuestión de tiempo que consiguiera una serie para él
solo, y lo hizo a finales de los años 80, cuando aparece Wolverine, la primera serie regular dedicada exclusivamente a las aventuras del superhéroe canadiense.
La serie dio inicio con un equipo de autores de auténtico lujo: a los guiones se encontraba Chris Claremont, un antiguo conocido del personaje, y el autor que había llevado a los mutantes a ser el éxito más sonado de la editorial. En la parte gráfico, unía sus esfuerzos a Claremont el reputado John Buscema, el dibujante que marcó el estilo visual de Conan durante décadas. A su lado, el entintador Klaus Janson, artista que ha compartido los lápices con autores como Frank Miller o John Romita Jr, y cuyas tintas siempre tienen un carácter muy personal, que complementa al del dibujante.
Al buscar un nuevo enfoque que diferenciase las aventuras de Lobezno de las de su colección madre, La Patrulla-X, Claremont aprovechó la aparente muerte del grupo de mutantes para darle otro aire a su creación. Los inicios de Lobezno como colección regular tienen una orientación más centrada en la aventura y la intriga. Con un Logan sin el lastre de su grupo de hombres-X, es libre de establecerse en la ficticia ciudad de Madripur, un lugar que, en un rincón desconocido del sureste asiático, constituye una suerte de megalópolis en la que las diferencias sociales son extremas: conviven las chabolas más miserables con los rascacielos más espléndidos. En este ambiente, Claremont teje una historia donde Logan asume una nueva identidad -Parche- y le esto le permite escribir otro tipo de historias, donde los hampones, los clanes de mafias y la corrupción son los enemigos que han sustituido a los supervillanos enfundados en leotardos. De esta forma transcurren los primeros números de la colección, sin que tan siquiera veamos habitualmente al héroe en su ya clásico uniforme de la Patrulla-X. La portada del tomo, que reproduce la del número uno de la serie, ya nos pone sobre aviso. En esta colección, Logan buscará su auténtica identidad, sin las ataduras que suponía su supergrupo. Su historia es todavía aquí un misterio para el lector: no sabemos qué edad tiene a ciencia cierta ni de dónde le provienen sus extraordinarios poderes, que le hacen virtualmente invulnerable. A lo largo de la colección, Lobezno deberá lidiar con su lado animal, el que le hace reaccionar de forma violenta y salvaje como el animal que le da nombre (en el original inglés, wolverine hace referencia a un pequeño mamífero llamado carcayú), pero también tendrá ocasión de demostrar su valía como aventurero -al más puro estilo Indiana Jones- o investigador.
Lobezno: Noches de Madripur es el tomo que Panini editó en febrero de 2023 en su línea Marvel Gold y que recopila los primeros 16 números de su serie regular, así como la miniserie en diez números que se publicó por primera vez bajo el epígrafe Marvel Comics Presents. Se trata de unas historias que han envejecido muy bien porque, al fin y al cabo, fueron creadas buscando el cómic de aventuras clásico. Su factura tanto en guion como en dibujo y entintando son admirables, y nos dan una visión poco acostumbrada del Lobezno guaperas y héroe de acción que el cine nos ha dejado en los últimos años.
Lobezno empezó siendo una serie que tenía la intención de ver a un Logan diferente del que habíamos visto hasta el momento. Se trataba de alejarlo de las misiones con otros mutantes, aprovechando que el mundo pensaba que los X-Men habían muerto (en la saga “La caída de los mutantes”) y descubrir una faceta más personal del personaje. Situándolo en Madripur (lo que siempre he considerado un nombre que mezclaba Madrid y Singapur), veíamos a otro Logan: uno que se manejaba en los bajos fondos, en asuntos turbios, que bebía y peleaba, y que ocultaba su verdadera personalidad tras el nombre de Parche. Ni siquiera llegábamos a ver a Lobezno en uniforme de la Patrulla-X hasta el número 14 de la colección.
Entre los números 11 al 16, Claremont se tomó un descanso y su sustituto, un Peter David que aún no había alcanzado la gran fama de su etapa en Hulk, llegó para contar El caso de la piedra Gehenna (The Gehenna Stone Afair), una historia en seis partes que contaría, además, con los las portadas de Kevin Nowlan (Tomorrow Stories), lápices de John Buscema y la tinta de Bill Sienkiewicz (Voodoo Child, Elektra Assassin, Straytoasters, etc). Un equipazo de lujo sin duda.

En El caso de la piedra Gehenna, David plantea una historia de género para Lobezno, con todas sus características. Para ello, ya tiene a Logan situado en una ciudad en la que la distinción entre riqueza y pobreza es alarmante, un Logan familiarizado con los bajos fondos y habituado a echar un cable a la policía cuando el asunto le interesa. Así que plantea la historia: un amigo pide ayuda a Logan porque una tía suya amenaza con reclamar la fortuna heredada por su hermana alegando que éste está fuera de sus cabales. Resulta que éste posee parte de una joya que, unida en todos sus dispersos fragmentos, puede devolver sus poderes al hombre-demonio Ba’al. Así que Logan se verá inmerso, junto a sus amigos Archie Corrigan o Jessica Drew (ex Spiderwoman), en una historia que empieza como una novela negra y termina como una épica aventura a lo Indiana Jones (con diversos homenajes explícitos) de implicaciones míticas para el personaje. David se muestra ágil en los guiones, con unos diálogos ingeniosos y cortantes y una acción in crescendo. Buscema está, como siempre, arrollador, y Sienkiewicz no hace más que aumentar la calidad del dibujo de Buscema, afilando los rasgos, proporcionándoles aún más fuerza indómita. Se trata de una saga poco recordada en general, algo extraña para lo que es un personaje que en principio no tiene nada que ver con las temáticas a las que Peter David le lleva, pero que se revela como una saga, lejos de ser puro relleno, ingeniosa y hasta importante para el continuo del personaje.
Concluyendo: estamos de suerte con la reedición de este material clásico tan interesante y necesario para entender la evolución de uno de los personajes más carismáticos del universo mutante hoy en día. Una etapa que brilla con luz propia gracias al buen hacer de su elenco creativo y un volumen para atesorar. Próximamente, reseña del tomo 2: Vuelta a lo básico.
12 agosto 2025
'Spiderman 2099' (la colección completa 2), de Peter David y Rick Leonardi (Panini)
En este segundo tomo de Spiderman 2099 nos encontramos, para empezar, con el primer crossover que las series de la línea 2099: La caída del martillo. Se trata de cinco números, distribuidos entre las colección de Spiderman 2099, Ravage 2099, X-Men 2099, Punisher 2099 y Doom 2099. En este crossover aparecen en la Nueva York del futuro unos individuos superpoderosos que dicen ser los dioses nórdicos: Thor, Baldur, Heimdall... Y que parece que son la respuesta a las oraciones de muchos de los ciudadanos de la Infraciudad, que ha desarrollado el culto de los thoritas... Sin embargo, la oculta relación que tienen con la corporación Alchemax hará que los "héroes" tengan que unirse para desvelar sus secretos.
Me puedo imaginar el poco interés que David debía de tener en tener que acoger en su serie este cruce que, bueno, es interesante para ver a los personajes interactuar entre ellos, pero, más allá de los tintes épicos de su título y trama (¡recuerdo los anuncios del crossover en la publicidad interna de otros cómics Marvel de aquella época!), tampoco aporta gran cosa. Al contrario: Peter David empieza a brillar de verdad tras el crossover, a partir más o menos del número 18 de la serie. Llevamos ya año y medio de colección y es aquí donde el guionista de la mejor etapa de Hulk va a poner toda la carne en el asador con sus brillantes diálogos, atrevidas composiciones verticales de página, flashbacks (en los siguientes números dedicará una parte importante de las páginas a una historia paralela del joven Miguel O'Hara) y giros de guion que desembocará en un clímax glorioso al final del número 25, que en USA era double-size.
Muy bien construido por Peter David, intentando -como ya comenté en la reseña del anterior volumen- ir totalmente en la dirección opuesta de las decisiones tomadas con Peter Parker, este Spiderman es otra cosa. No te hace pensar que estás ante un remedo futurista del Trepamuros clásico. La ciudad de Nueva York y el mundo de 2099 han sido muy pensados como ambientación -los artículos de fondo del tomo explican que los guionistas involucrados estuvieron en una especie de encierro de fin des semana para escribir la "biblia" de ese mundo-, y el tono cyberpunk, pesimista, ultratecnológico y con una pequeña reivindicación ecologista (como dejaba entrever con antelación Cels Piñol en los correos de la época -esto lo he visto en la lectura de las grapas Fórum de Muerte 2099) está muy conseguido; pero al mismo tiempo, sin ser la misma, la responsabilidad y problemática familiar de Miguel O'Hara es también un ángulo que Peter David sabrá explotar muy bien.
En lo gráfico, Rick Leonardi a los lápices y Al Williamson a las tintas siguen marcando el estilo gráfico del cómic de manera maravillosa, y haciendo que los eches de menos en los pocos números en que no aparece, sustituidos por el para mí pasable Ron Lim, o el ya muchísimo mejor Tom Grindberg.
En resumen: si este segundo tomo lo compré un poco por inercia y completismo, ya que ya había empezado la colección, al tercero voy de cabeza porque me da la impresión de que la serie va ganando enteros a medida que avanza, y aunque posiblemente terminara siendo cancelada a pesar del gran trabajo de sus autores (esto último no lo sé, pero puedo suponerlo, al fin y al cabo, la línea 2099 tuvo una vida relativamente corta; lo comprobaremos en ese tercer volumen), estoy seguro de que el viaje habrá valido la pena.
10 agosto 2025
Destacados de las novedades de Panini de agosto 2025
De las novedades que Panini, ahora con los derechos tanto de DC como de Marvel, pone en librerías este mes de agosto, personalmente destaco:
Batwoman de JH Williams IIIEmpezamos con un tomo muy interesante, porque se recopila la etapa de J.H. Williams III (¡ya sabéis, el artífice gráfico de Promethea de Alan Moore!) en Batwoman en un solo tomo. Este señor es un coloso de la ilustración, y sólo por sus atrevidas disposiciones de página, su amor por el art nouveau y su intrincado dibujo de referencias pictóricas esto vale la pena atesorarlo. Más cuando las ediciones anteriores fueron erráticas (ahora tomo gordo, ahora colección de prestigios...) por parte de ECC.
Aparte de algunas nuevas enésimas ediciones de material clásico, y que si no habéis leído estáis tardando (la de La cosa del pantano parece por el volumen y precio que estará a la altura de la edición en 3 tomos que hizo Planeta/ECC, mientras que la de Hellblazer es una edición a tapa blanda de 5 en 5 números), me interesan este Marvel Gold: La Imposible Patrulla-X, en la que empieza a publicarse la cabecera X-Men, la colección que estrenaron Claremont y Jim Lee y que fue un hito en su momento, en los 90.
Otra re-reedición interesante es la recuperación en El Vigía de un superhéroe de tercera línea y cómo Paul Jenkins y el gran Jae Lee (en esta casa somos muy fans de él) lo devolvieron a la continuidad Marvel. Y finalmente, otra novedad curiosona es este Los señores de los dragones, incursión fantástica de los cómics del Pato Donald con el experimentado guionista Byron Erickson y el no menos mítico dibujante Giorgio Cavazzano.
Tenéis el catálogo completo de novedades del mes de Panini en este enlace.
08 agosto 2025
'Music Queens', de Rebecca Manzoni, Émilie Valentin y Leslie Plée (Garbuix Books)
Didáctico, sencillo, con un dibujo muy sintético obra de Leslie Plée, esta obra conecta con otras de temática reinvindicativa semejante, como el Valerosas de Pénélope Bagieu (no es casualidad que una de las guionistas de Music Queens haya trabajado en la animación este cómic) o el reciente, también editado aquí por Garbuix, Libres para pensar: diez mujeres, diez vidas filosóficas. En definitiva un buen cómic para conocer y reconocer, y para dar a leer a jóvenes lectoras y lectores para que construyan su gusto musical en igualdad.
07 agosto 2025
'Ava', de Ana Miralles y Emilio Ruiz (Astiberri)
06 agosto 2025
'¿Es una bruja?/És una bruixa?', de Raquel Gu (Garbuix Books)
¿A qué todo este párrafo? Pues porque, tantos años después, És una bruixa? (lo he leído en catalán, pero también está editado en castellano: ¿Es una bruja? Mitos, mentiras y realidad), de Raquel Gu, me ha recordado esa amena lectura que hice. En su cómic, una abuela, a propósito del encuentro de sus nietos con una vecina mayor y algo antipática, cuenta los orígenes, causas y desarrollo del concepto de bruja, tan antiguo como la humanidad y firmemente relacionado con una cosmovisión patriarcal. La autora hace un magnífico y ameno ejercicio de síntesis, desde los primeros sabios y curanderos en el albor de las civilizaciones, pasando por Grecia y Roma, la Edad Media, la época de la Inquisición, la caza de brujas en Europa y América en los siglos XVI y XVII, hasta el cambio de paradigma de esa idea, con su reapropiación por parte del feminismo.
Y lo hace, como digo, de una forma muy amena, porque los personajes de la abuela (la sabiduría) y los nietos (la transmisión del conocimiento) permiten relacionar una historia de la misoginia como es la de las brujas con conceptos más modernos que los lectores jóvenes entenderán, como el bullying o las fake news, porque de eso se trata en el fondo: de cómo un statu quo de poder impuso su relato a unas mujeres que frecuentemente vivían en los márgenes de la sociedad.
El cómic está muy bien documentado (tiene dos páginas enteras de la bibliografía en la que se apoya): por ejemplo, a poco que uno sepa, sabe que la Inquisición española no persiguió el fenómeno de las brujerías como pasó en otros lugares de Europa, y eso es un aspecto que aquí se menciona y reconoce. Raquel Gu tenía una papeleta difícil en este cómic, puesto que su carácter didáctico le podía llevar a usar texto de forma desmesurada, y sin embargo, aunque tiene bastante, está bien solucionado, y el humor y el uso abierto de la composición de la página, en la línea de lo que suele hacerse hoy en día en el cómic documental, hace que la obra no se haga en absoluto pesada. Añadamos a esto el delicioso y sencillo dibujo de la autora, y tenemos un cómic divulgativo, entretenido y especialmente señalado para jóvenes lectores/as, que cuenta una parte de nuestra historia que necesitada ser reformulada.